Como eran las 10:30 y el vuelo a Denpasar, la capital de la Isla de Bali, salía a las 19:00 de la tarde, teníamos casi un día para poder recorrer algunas calles de la capital del país.
Esto nos hacia estar unas 8 horas en Jakarta, por lo que decidimos contratar un taxi que nos enseñara la ciudad, nos costó 450.000 Rp. (rupias indonesias) y nos acompaño durante 6 horas, guiándonos el mismo taxista a los sitios que él creyó bonitos de ver.
Nos hizo ruta, la ciudad es grande con mucho bullicio y un tráfico exhaustivo, pudimos ver rascacielos que contrastaban con los miles de casas de madera extremadamente sencillas. Callejeamos partiendo en la plaza del Museo, se aprecia la dejadez de la ciudad, las fachadas y muchos tejados estaban en ruinas, pero sin importarles al mismo tiempo encontrabas a la gente jugando una partida de ajedrez al lado de los edificios.
Seguimos la ruta en coche y vemos a través de la ventanilla mas zonas de la parte moderna de la capital, no pasamos por zonas que nos llamaran la atención y siendo la hora del mediodía ya nos dirigimos a comer, nuestro fortuito guía nos llevo a un restaurante donde disfrutamos de la rica variedad de especias en las comidas, desde es día descubrimos el ingrediente básico de la dieta indonésica que no nos abandonaría en todo el viaje….”Arroz”.
Agotando nuestras últimos horas en Jakarta, visitamos un parque en él que había construcciones en un tamaño reducido de cada una de las zonas del país, era tarde y la visita fue demasiado rápida como para poder llevarnos una impresión. Ya con el tiempo justo nos llevo al aeropuerto otra vez.
En el aeropuerto volvimos a pagar unas tasas de 30.000 rp por persona y pasamos a sala de embarque, nuestro vuelo fue puntual y a las 19:00 ya estábamos despegando llegando a Denpasar a las 23:00. Habíamos dejado atrás la Isla de Java y estábamos ahora en la Isla de Bali.
Todo cambia cuando llegas a Bali, el olor, las personas, son mucho más amables, esta es la isla de los dioses. Está llena de templos y supersticiones.
En Denpasar cogimos un taxi que nos llevara al pueblecito de UBUD que nos costó 130.00 rp, en menos de
una hora ya estábamos allí.
Al llegar al hotelito que elegimos en la guía y del que teníamos reservado esa primera noche, “ Gustis Garden “ una de las habitaciones ya nos la habían anulado la reserva, cosas que pasan en Bali, así que dormimos en diferentes hostales de la misma familia, pero muy cerca uno del otro.
En Bali el tiempo se detiene, la mayoría de sus habitantes profesan la religión Hindú, era oscuro a nuestra llegada pero se podía vislumbrar la belleza del lugar que descubriríamos a la mañana siguiente.
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