Mi aventura comienza en Barcelona, en el 2008. Para llegar a Jakarta que era el destino final del trayecto agotador que me esperaba tendría que subirme a tres aviones. Uno me llevaría de Barcelona a Múnich, otro a Singapore y por fin el último a Jakarta.
El vuelo hasta Múnich lo realice entre extraños, con el sentimiento de que comenzaba una aventura excitante, sabía que el resto del grupo los encontraría a mi llegada al aeropuerto. Fue un vuelo corto sin imprevistos y con llegada puntual, a parte de la azafata que me ofreció un zumo no ocurrió nada emocionante…
En Múnich tuve tiempo para recorrer los largos pasillos del aeropuerto y con tranquilidad llegue a la puerta de embarque, el resto del grupo llegaba desde Madrid y apurando el tiempo.
El primer imprevisto fue el retraso del vuelo de ellos, me estaba poniendo nerviosa porque no los veía aparecer y el embarque hacia Singapur se estaba cerrando, tuve que tomar una decisión, Me iba sola o perdía el vuelo y regresaba a casa…….lo pensé 5 minutos, me asustaba un poco la idea de recorrer indonesia sola…pero acabo siendo la opción escogida…no iba a perderme una aventura como esa…aunque por dentro deseaba con todas mis fuerzas verlos aparecer…me ayudaron mucho los chicos de la puerta para averiguar el motivo del retraso e incluso creo que hasta se demoraron un poquito.
Con un pie en la cinta que me llevaría a la avión, oí el rumor de gente corriendo…eran 4 personas que se acercaban hacia la puerta…eran ellos, no os podéis imaginar la alegría de verlos. Parece que solo fue un susto. Subimos todos juntos al avión que nos llevaba más cerca del destino final.
Tras 12 horas de vuelo llegamos por fin al aeropuerto. Allí la cosa se invirtió y era yo la que casi pierdo el vuelo enlace hacia Jakarta, otra vez volvíamos a tener vuelos separados, pero ya era difícil que el grupo se separara, solo faltaba la última etapa, y nos volveríamos a reencontrar.
Llegue sola al aeropuerto de Jakarta, allí has de comprar antes de todo el visado que te permite mover por el país sin problema el coste fue de 25 $. Después de obtenerlo has de pasar un control de inmigración donde comparan una foto del pasaporte con la desastrosa cara que llevas después de tantas horas de vuelo, parece que entre la foto y yo no había diferencias y no tuve ningún problema…
El aeropuerto es bastante pequeño para ser internacional pero cumple todo los requisitos, me dirigí a la cinta de equipajes y de las pocas veces recupere mi maleta…esto pintaba bien.
Mientras espero a mis compañeros, soy testigo como la pequeña sala se vacía, quedando solo un par de maletas sin dueño, que son rápidamente recogidas por personal del aeropuerto para dejarlas en reclamaciones de equipajes. Durante la espera me sentí revisada de arriba abajo, pasó un perro dos veces junto a mí olfateando mis maletas, mi ropa…detrás del perro un señor de seguridad me miraba con recelo. Pero parece ser que el perro no detecto nada, (porque no lo había).
disimulo acercan el perro, imagino que para detectar si llevaba drogas.
Mis compañeros aun tardaran 1 hora larga en llegar, así que aprovecho y voy al lavabo, me llama la curiosidad que no hay taza, todo consiste en un agujero en el suelo que tiene a los lados un lugar para poner los pies. Como parte higiénica tienes un barreño lleno de agua en el que hay una palangana, de esa manera tiras agua cuando terminas, una cadena de lavabo manual. Primer ejemplo de que en Indonesia las cosas serán más básicas pero no por eso menos eficaces.
Había un par de tiendas con muy pocas cosas en sus estanterías, y las mire y remire tenía casi 2 horas de espera y solo un par de tiendas…mala proporción. Esperando en la salida del control se me hace eterno el tiempo. Llegaron un par de vuelo y ellos aun no aparecían mientras en los monitores informativos ya aparecía el aterrizaje de su número de vuelo…no puede ser han de llegar…la cinta de equipajes anuncia la llegada de su vuelo y la inmediata salida de maletas…por fin logro verlos en la cola de visado. Ya estamos todos.
Debido al poco margen que tuvieron al cambio de vuelo en Alemania, no cambiaron de avión sus maletas y no llegaron hasta el destino, por lo que reclamamos en la oficina de extravíos, donde tomaron nota de dónde íbamos a estar, abonándoles en concepto de molestias por el retraso de las maletas 300.000rp.
Con la esperanza que esa misma tarde llegaran las maletas fuimos a comprar un vuelo que nos sacara de Jakarta hacia alguno de los destinos que deseamos ver. Fue en la compañía “Lion Air” donde encontramos un vuelo hacia Denpasar que salía a las 19:00. Ya era sabado y nosotros sin parar.
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